Malabaristas enfrentan calor extremo y fuego para trabajar en las calles de Hermosillo
Las temperaturas abrasadoras que alcanzan hasta los 46 grados centígrados en Hermosillo no han sido impedimento para que Efraín Flores y Margarita Girón salgan cada día a ganarse el sustento en los cruceros de la ciudad, haciendo lo que mejor saben: malabares.
Con pasión, habilidad y una admirable resistencia al calor extremo, ambos artistas urbanos desafían no solo el clima, sino también los riesgos de su propio espectáculo, ya que elevan el nivel de dificultad al incorporar el uso de fuego en sus rutinas. A plena luz del sol, ejecutan sus actos con antorchas encendidas, atrapando la atención de los automovilistas que se detienen brevemente a ver su arte, y que en ocasiones les retribuyen con unas monedas.
El calor sofocante, lejos de ser un obstáculo, es un elemento más del entorno que han aprendido a enfrentar con profesionalismo y entrega. Con cada presentación, Efraín y Margarita no solo buscan un ingreso, sino también compartir un momento de asombro y talento en medio del caos cotidiano de la ciudad.
